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viernes, 19 de diciembre de 2014

El efímero sueño del 'Ballet Azul'

Se presentaron al ‘baile’ sin invitación oficial y revolucionaron un panorama de sosiego con la magia de un niño que juega y la grandeza de las estrellas que brillan en un firmamento sin límite. Fueron apenas cinco años, una nimiedad en la globalidad de un tiempo que sin embargo, les bastó y sobró para convertirse en leyenda. Hablamos del ‘Ballet Azul‘, un apelativo con el que les calificó el mítico locutor argentino, ya fallecido,Carlos Arturo Rueda.


Grandes estadios de última generación, a cuál de ellos con mayor número de estrellas para ser considerados dignos de pertenecer al particularOlimpo de los organismos del fútbol; los focos sobre los estilizados jugadores que garabatean sus diabluras sobre un tapete impoluto; la electrónica envolviendo el rectángulo de juego; los reglamentos, los protocolos de cada competición, sus himnos. En definitiva, su profesionalización hasta el más alto nivel. Y sin embargo, nada de eso es fútbol. Al menos, por sí solo. La más pura esencia del deporte del balompié no entiende de oficiliadades ni de instituciones, sino de magia, de una impronta que más allá del reconocimiento como tal, se tatúe en las memorias de aquellos que realmente lo forman. Por eso, aunque aquella liga fuera considerada ‘pirata’, aunque las proezas de aquel equipo no quieran reflejarse sobre el frío documento de la oficilidad, Millonarios de Bogotá se hizo un hueco en la historia del fútbol mundial gracias a las danzas hipnóticas del ‘Ballez Azul’ allá por 1950.
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Tres de los grandes protagonistas del ‘Ballet Azul’ | Foto: anotandofutbolblogspot.com

La cruzada de Di Stéfano


El Real Madrid pondrá punto y final a este 2014 habiendo despedido a su gran símbolo, un hombre que más allá de marcar una época dorada en la historia del club, fue forjador y creador de su más sagrada leyenda. El desafío era mayúsculo para aquel argentino de mirada vivaracha, mente lúcida y seductora labia, que nunca rechazó la recogida del guante que el destino le lanzó. Llegaba a Madrid encumbrado en una grandeza con matices, sin discusión en cuanto a calidad y habiendo conquistado la deDon Santiago Bernabéu; su misión después: convertir un club de fútbol en referencia mundial, en una filosofía, en una religión casi. Y lo hizo. Tampoco es algo que deba extrañar, pues ‘La Saeta Rubia’ ya tenía experiencia en hacer de su presencia un inicio y de su ausencia un final, como si todo aquello que tocase fuese, de alguna manera, un retazo de su propia vida. Convirtió el destino del Real Madrid y convirtió también el de Millonarios de Bogotá. 

Di Stéano, en River Plate | Foto: elespectador.com
Su calidad técnica y su carisma ya le habían llevado desde bien jovencito a liderar a la denominada ‘Máquina de River’, donde compartía alineaciones con jugadores de la talla de Adolfo Pedernera ó Néstor Rossi. Pero más allá de los ambiciosas metas de River Plate, Di Stéfano mantenía intacta la humildad de su origen y la sencillez de una forma de ser que le había convertido en un ídolo. Por eso no debía extrañar que a pesar de su buena posición económica en uno de los equipos más importantes de Argentina, ‘La Saeta’ liderase la particular cruzada de los más humildes por ver mejoradas sus condiciones como futbolistas. Mejores contratos, un salario mínimo y el reconocimiento oficial de su sindicato eran las exigencias de gran parte de los jugadores argentinos que se vieron representados en Alfredo Di Stéfano, firme defensor de todos estos derechos y luchador implacable en la consecución de los mismos. Tal era así que el argentino no lo dudó a la hora de liderar la huelga que los Futbolistas Agremiados Argentinos le declaraban al general Juan Domingo Perón.

La preocupación se hizo latente en el país platense, habida cuenta de que el parón se planteaba en la jornada 25 del campeonato, con cinco fechas aún por disputarse y un liderato provisional de Racing que se tomaba con expectación e incertidumbre. Ni la resolución del Tribunal Arbitral sobre pagos atrasados -que echaron más leña al fuego-, ni las intervenciones de Eva Perón y Óscar Nicolini (Ministro de Comunicaciones) -viendo peligrar también la siguiente temporada-, ni tampoco la insistencia de la AFA por retomar el campeonato y acabarlo como muestra de ‘respeto hacia los espectadores’ hizo cambiar de opinión a los futbolistas. Tampoco la decisión que tuvo lugar el cuatro de mayo del 49 cuando el Ministro de Trabajo aceptó los reclamaciones de los jugadores, estableciendo, eso sí, un salario máximo de 1.500 pesos, hecho que acabó por dinamitar la situación.

El sindicato de futbolistas le plantea a Perón la primera huelga de su sector |Foto: argentina.ar

El polvorín explota

El surrealista desenlace de la “campaña de la discordia”, que los equipos acabaron disputando con sus juveniles, amenazaba con prolongarse hasta la siguiente, ya que la situación, enquistada, parecía lejos de solucionarse. La primera consecuencia de ello la había vivido Racing, que de liderar la tabla en la jornada 25 había caído hasta la cuarta posición, debido a la sanción de puntos sufrida, tras haberse ausentado de varios partidos, favoreciendo esta situación a Independiente, que acabaría proclamándose campeón. Cinco partidos que dirigieron árbitros ingleses que, según las crónicas, pitaban los encuentros con traje, corbata y un traductor.

Pedernera convence a Di Stéfano y Rossi para que le sigan a Millonarios | Foto: Taringa.net
Las cosas amenazaban, sin embargo, con empeorar aún más:Pedernera, que no lo había dudado a la hora de marcharse a la liga colombiana tras conocerse las desfavorables decisiones que el gobierno argentino había tomado con respecto a los futbolistas nacionales, le escribía una carta a Alfredo Di Stéfano, invitándole a seguir sus pasos y a volar hasta el país cafetero para unirse a las filas del Millonarios, junto a Néstor Rossi. No obstante, esta idea parecía no seducir demasiado a ‘La Saeta’, que optó por reunirse con la directiva de River Plate y reconducir una situación que se había deteriorado mucho después de que esta, molesta con la actitud del argentino por su papel en la huelga, quisiera ignorar lo firmado y vender al futbolista a la Roma o al Torinobajo unas condiciones económicas extraordinarias para el club pero no tanto para el jugador.

La Liga pirata


Molesto por el trato recibido y con la culminación de los insultos desde la grada que le tildaban de “pesetero” y traidor, Di Stéfano decidió atender la propuesta de su compatriota, Pedernera y, tanto él como Rossi, pusieron rumbo a Colombiaapenas tres meses después (agosto de 1949), siendo precursor de esto el jugador-entrenador del conjunto colombiano Carlos Aldabe. Como ellos, lo hicieron 109 jugadores extranjeros, llegando a ser hasta 300, y encontrándose entre ellos 57 argentinos.

Carlos Aldabe fue, también, gran precursor de la llegad de argentinos a Colombia | Foto: Wikipedia.
Las grandes sumas de dinero y las mejores condiciones, eso sí, llegaban desde una Liga en pleno nacimiento, como lo era la colombiana en aquel momento, con apenas un año de vida. Millonarios, el equipo al que Di Stéfano, Pedernera, Rossi y otros tantos argentinos más llegaron -hasta un total de ocho- contaba con apenas tres años desde su fundación (18 de junio de 1946) pero el desafío de batallar en una liga que conglomeraría a los mejores jugadores de América por aquel entonces se presentaba más que atractivo. Y no defraudó.

Que empiece el ‘baile’


Primer título tras vencer al Deportivo Cali, siendo Di Stéfano y Pedernera, contrastados protagonistas de la gesta; “Botín de Oro” paraPedro Cabillón con 42 goles anotados -récord todavía vigente-, 17 partidos consecutivos sumando victorias -récord en el país- y 20 jornadas invicto; 103 goles a favor -máximos artilleros- y 35 en contra -defensa menos goleada-. Esas fueron las primeras improntas que estos futbolistas, tocados con la varita de los dioses, dejaron en su primera campaña como jugadores de un equipo que acabaría pasando a la historia como el ‘Ballet Azul‘, por su magia en el desarrollo del juego; fútbol de toque y pases en corto, dinamismo, vitalidad y la diversión de quienes, desde su propio prodigio, simplemente saltaban al campo a jugar, a disfrutar y a hacer vibrar a los espectadores que empezaron a llenar estadio tras estadio para bailar al son del ‘Ballet Azul’.

Algunos miembros del temido Millonarios de los 50 | Foto: elmundo.es
Sólo la siguiente campaña se les escaparía a Millonarios, a pesar de alcanzar la última jornada con posibilidades de hacerse con el título, algo que finalmente lograría el humilde Deportes Caldas. Una y no más: la grandeza no sólo reside en la conquista sin discusión, sino también en la dignidad de la caída y el aprendizaje de la misma. Del golpe, Millonariosse alzó más fuerte que nunca y ya no volvió a conceder una tregua, alzándose con los tres siguientes títulos (51, 52 y 53) y una Pequeña Copa del Mundo (1953, ya sin Alfredo Di Stéfano), que tras su segundo encuentro, disputado ante el Rapid de Viena, volaría a Europapara fichar por el Real Madrid.

El arte de ‘machacar’


No es de extrañar que aquella época del fútbol colombiano se conociera como ‘El Dorado’, a pesar de que lo que la FIFA consideró un desafío hacia sí misma, derivó en la expulsión de la Federación Colombianacomo miembro legítimo de la máxima institución del fútbol mundial, pues si algo no entendía de oficilidad era la fantasía que desprendían las botas de los mejores jugadores del continente americano en su labor de deleitar al prójimo. Pocos osaron discutir la condición de mejor equipo del mundo que el ‘Ballet Azul’ hizo suya a base de argumentos elaborados sobre el verde de un campo de fútbol, de mil campos de fútbol.

Di Stéfano, durante un partido | Foto: Josecarlosrincon.blogspot
El ‘Ballet‘ se convirtió en una atracción que no sólo llenaba estadios, sino que hacía que numerosos equipos del planeta lo llamasen para tomar parte en torneos amistosos que se convertían en auténticas exhibiciones, como por ejemplo, las Bodas de Oro del Real Madrid, dondeMillonarios goleó por 2-4 y que convirtieron el estadio madridista en el escenario de un idilio que ya nunca acabaría. Allí, Santiago Bernabéuse prendó de aquel joven y desgarbado rubio que bailaba con el balón en perfecta sintonía con un equipo imparable, invencible, espejo de lo que elReal Madrid querría llegar a ser algún día.

Una gira que les encumbró en Europa y el mundo


Atrás quedaban giras por Bolivia, de donde regresó invicto, u otros países como Brasil e incluso Argentina. El viejo continente reclamabasu derecho a presenciar las proezas de un equipo ultraofensivo, estético, vistoso y goleador hasta la saciedad que convertía en honor para el rival el hecho de capitular ante su ‘rodillo azul’, por todo cuanto en un partido podía aprenderse de ellos. Así lo sabían en Europa y más concretamente en España, donde el equipo aceptó viajar, cumpliéndose la condición requerida de disputar más de cinco encuentros.

Di Stéfano y compañía llegaban a España para participar en el torneo ‘Bodas de Oro’ del Real Madrid | Foto: futbolred.com
Mestalla tuvo el honor de ser su primera parada para presenciar un empate a cero que enaltecía el mérito de los valencianistas. La Unión Deportiva Las Palmas logró derrotarles pero la imagen que el equipo dejó fue formidable y no hizo recular lo más mínimo todo aquello que se contaba del joven pero a su vez mítico ‘Ballet Azul’.

‘Afrenta’ en Chamartín


El duelo contra el campeón noruego, Norrkoping, les llevaría a pisar por fin el estadio de Chamartín, rubricando allí un empate a dos, que a su vez se convertiría en antesala del gran partido, un duelo imborrable, mágico, diferente: el que les midió al Real Madrid. Allí, dos goles de Di Stéfano, uno de Pedernera y otro de Báez sentenciaron a los blancos a ser ‘humillados’ en su propio feudo. “Lo más grande que ha vistoMadrid: Millonarios de Bogotá”, titulaban los diarios tras la gesta; una afrenta para los blancos que quiso verse vengada un tiempo después, ya en territorio colombiano, de donde los ‘merengues’ se llevaron, sin embargo, dos derrotas más. Antes, un empate a uno en el Sánchez Pizjuán había servido para ponerle punto y final a la gira europea del‘Ballet’.

Cozzi, Zuloaga, Rossi, Pini, Soria, Ramírez, Maurin, Báez, Reyes, Pedernera y Di Stéfano fueron los héroes de aquel partido que cambiaría el destino de ‘La Saeta Rubia’ y que de algún modo, suponía uno de los últimos encuentros de aquel fantástico e irrepetible equipo.Santiago Bernabéu acabaría ‘enamorándose’ del ‘bigoleador’ del encuentro en Chamartín y antes de que la Pequeña Copa del Mundoque Millonarios disputaba acabase, el club madrileño y el jugador argentino rubricaban una relación que, para los blancos, iba a suponer lo mismo que había supuesto para Millonarios: un antes y un después, un destino diferente.

Santiago Bernabéu visitó a Millonarios. Estaba a punto de fraguarse un cambio en la historia del Madrid y del fútbol | Foto: futbolred.com


El Pacto de Lima, las 12 en el reloj


La FIFA, que había decidido mantener al margen de la oficiliadad todo lo sucedido en el fútbol colombiano en apenas cinco años de ensueño, concedía a Colombia la posibilidad de volver a reintegrarse bajo su tutela, a través del denominado ‘Pacto de Lima, siempre y cuando los futbolistas regresasen a sus respectivas ligas y a sus respectivos equipos en 1954. El final de una era inolvidable, el final del ‘Ballet Azul’. Quizás por lo efímero del sueño, la gesta de Millonarios guarda hoy un lugar especial en el recuerdo de muchos, en la historia del fútbol.

Los ‘bailarines’ del ‘Ballet’, un equipo para la historia | Foto: futbolred.com
Con aquellas particulares 12 en el reloj, el baile terminó y cada jugador regresó a su anterior realidad, como ese niño travieso que correteó por las calles haciendo mil diabluras hasta que el grito de su madre, apremiándole a regresar a su casa puso punto y final a un día inolvidable con amigos que, durante sus particulares ‘jugarretas’ se habían convertido en algo más; hermanos, cómplices de un momento irrepetible. Como ese último baile del que su gran protagonista huye precipitadamente, potenciando la sensación agridulce del que, disfrutándolo con todo su entusiasmo, se quedó con ganas de más. Y tal vez, lo poco que duró enaltece aún más la leyenda del ‘Ballet Azul’.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Don Revie, el hombre que vistió al Leeds United de Real Madrid


Decía el escritor chino Lin Yutang que hay dos maneras de difundir la luz: ser la lámpara que la emite o el espejo que la refleja. Esto debía ser algo que tuvo muy claro Don Revie en el momento en que accedió a tomar el mando del club en el que había jugado durante 4 años, el Leeds United. Consciente de que el hábito no hace al monje, Revie sí debió creer firmemente en que ataviar a sus particulares guerreros con el atuendo de su ejemplo a seguir, acabaría influyendo en la conquista de metas más elevadas. Aquello generó una gran controversia entre los aficionados del club de Leeds (Yorkshire), algo de escasa relevancia para un hombre de firmes convicciones, polémico por naturaleza y decidido a recorrer su camino a través de sus propios trazados. A su manera.

¿Quién fue Don Revie?


Donald George 'Don' Revie nació en Middlesborough el 10 de julio de 1927. Dejadas atrás las traumáticas vivencias de la Segunda Guerra Mundial, Revie encontró en el fútbol el mejor refugio y el Leicester City le abrió su primera puerta, aunque no a nivel profesional, pues en aquel momento (1944) 'no era lo suficientemente bueno para eso'. De hecho, Reviecompaginaba su afición al fútbol con su profesión como albañil. No obstante, encontró en la figura de Sep Smith-jugador del conjunto de 'los zorros'-a su gran mentor y 'protector'.

                           

Cinco años más tarde, Don ficharía por el Hull City por unas 20.000 libras, 5.000 menos que las que en 1951 le llevaron al Manchester City, donde militó durante 5 temporadas más. Allí selló su primer peldaño hacia la gloria, convirtiéndose en la pieza elemental de un equipo revolucionario, que se erigió como única tabla de salvación en la debacle del fútbol inglés. No obstante, su indisciplina y mala relación con el entrenador, le llevaron en 1956 a fichar por el Sunderland. Y aquella fue la antesala a la continuidad de una leyenda que trazaría en el Leeds United (1958). La suma total de sus cuatro traspasos supuso todo un récord en aquella época, convirtiéndole en el futbolista más caro de la historia en aquel momento.

'El Plan Revie'


Don Revie forjaría la mayor parte de su particular leyenda desde los banquillos pero su nombre ya había solicitado un hueco en la historia del fútbol inglés como jugador. Desde las filas del Manchester City, Revie trataría de convertirse en una luz guía para todos aquellos aficionados ingleses que en el desastre del Mundial de 1950 habían visto caer los quebradizos trazados de su fútbol. Inglaterra había sucumbido por 3 tantos a 6 en Wembley y por 7-1 en Budapest, un varapalo excesivo para los inventores del deporte rey; pero mientras gran parte de los ingleses trataban de recomponerse, el por aquel entonces entrenador del Manchester City, Les McDowall ideaba tomar como base aquella dolorosa lección.


Tomando como referencia el fútbol de de los Puskas, Hidegkuti, Zakarias, Grosics, Koscis... McDowall trató de crear un nuevo sistema de juego que girase en torno a Revie, cuyas características físicas y técnicas lo convertían en el hombre perfecto. Y de esta forma nació la figura del 'falso 9' o el media punta,que la prensa acabaría bautizando como "Plan Revie". Siendo este un futbolista habilidoso, con golpeo lejano, astuto, técnico, con buena circulación y más visión que hábitos goleadores, McDowall retrasó la posición de Revie respecto de la del delantero convencional, arrancando en la búsqueda del balón desde el medio campo para posteriormente, conducir el esférico hasta la meta rival a base de toques y triangulaciones interiores , un engranaje perfecto en la que Revie era el centro. “Mantener la pelota en el suelo y mantenerla en movimiento. Si está en el aire bajarla y usarla. Mantener la posesión todo lo que se pueda". Estas eran las premisas del 'Plan Revie'.

El modelo se implementó por primera vez en el equipo reserva del Manchester City de la temporada 1953-1954 con un éxito tal que el conjunto estuvo 26 partidos consecutivos sin conocer la derrota. Ni siquiera más adelante, cuando el sistema parecía perder fuerza tras caídas como el 5-0 antePreston North, el City se rindió a las críticas. Lejos de eso, McDowall retocó las piezas de su engranaje y este siguió funcionando hasta que la relación conRevie se hizo insostenible y este abandonó el equipo, desmoronando en un efecto dominó el fútbol distinto de un conjunto que se había convertido en la única esperanza del fútbol inglés tras la hecatombe mundialista.

Real Madrid, el espejo del Leeds United


Revie abandonó el equipo en 1956 para fichar por el Sunderland, último paso antes de dar continuidad a su leyenda, ya como técnico del Leeds United. Antes llegaría allí como jugador (1958), equipo en el que militaría durante los últimos años de su carrera deportiva. Por aquel entonces elLeeds se encontraba en un momento de renovación. El hecho de que Revie ya no fuese el mismo joven jugador que había revolucionado el fútbol inglés liderando los mejores años del Manchester City, sumado a la circunstancia de que la directiva del conjunto de Leeds buscase a un entrenador con carácter, personalidad y los suficientes conocimientos como para sacar al equipo de una situación complicada, confluyeron derivando en el ofrecimiento del puesto al propio Revie en 1961. Naturalmente aceptó.


Nada más tomar el cargo y tras una charla con los que hasta ese momento habían sido sus compañero de equipo, Revie se dirigió a los despachos con una exigencia tan clara como inverosímil: "Llevamos una vida vistiendo de azul y amarillo. ¿Qué hemos ganado desde entonces? Nada. A partir de ahora, este equipo deja de ser un perdedor, porque lo entreno yo. Y yo no soy un perdedor. ¿Saben qué equipo ha ganado más títulos en el mundo? - preguntó Revie - Pues el Real Madrid.¿Saben de qué color viste el Real Madrid? De blanco. Bueno, desde este mismo momento, este equipo jugará de blanco. Será una señal inequívoca de que este Leeds es, desde este momento, un ganador".


El mismo Puskas que había supuesto, de una forma indirecta, el punto de origen de su leyenda como jugador gracias a la exhibición realizada con el combinado nacional de Hungría ante Inglaterra, fue también, junto a los Di Stéfano, Gento y compañía quien motivó el inicio de su memoria como entrenador, tras la aplastante victoria de los blancos ante el Eintratch de Franfkurt en la Copa de Europa de 1960 (7-3). Aquel encuentro sólo era un colofón en la aplastante marcha de un Real Madrid asentado permanentemente en la gloria, que enamoró a Europa y al mundo con su fútbol y sus conquistas.


Conocedores de un carácter y una firmeza en sus decisiones que precisamente habían llevado a los directivos del Leeds a escogerle como entrenador, nadie osó rebatir tan polémica exigencia. El conjunto de Elland Road pasó del azul y amarillo característicos de su indumentaria al blanco impoluto en un explícito homenaje al Real Madrid.

Y el blanco surtió efecto


Ni la indumentaria del primer equipo ni la filosofía o funcionamiento del filial se libraron de las excentricidades de Don Revie, que impuso sus deseos a la condescendiente directiva del Leeds. Pero lo más inverosímil de todo es que, casualmente o no, sus reclamaciones no tardaron en dar sus frutos. Impulsados en la fortaleza sugestiva de la zamarra blanca, el Leeds, que militaba por aquel entonces en la Second Division inglesa evitó, no exento de un gran sufrimiento, descender un peldaño más. En la temporada 63/64 el conjunto de Revie se proclamó campeón de la segunda división inglesa, regresando así a la máxima élite del fútbol de las islas. En la posterior campaña, el 'Revie Team' tumbó a todos los grandes equipos del campeonato hasta alcanzar la segunda posición de la tabla y plantarse en una Final de la FA Cup. Orgulloso, el propio Don se vanagloriaba de haber logrado que "un equipo de provincias diera una patada en el culo de los ricos de Londres”.


Dos campeonatos de la First Division y cinco subcampeonatos, dos Inter-Cities Fairs Cup y una final perdida, una FA Cup y tres nuevos subcampeonatos, unaFootball League Cup y una Charity Shield. Todo eso junto a tres galardones individuales como English Manager of the Year para Don Revie conformaron el brillante palmarés que el controvertido técnico dio a ganar al Leeds United en sus trece años como entrenador. Una era dorada para el equipo blanco que aún se prolongaría hasta 1982, ya sin él en el banquillo.

En 1974, Revie abandonaba el Leeds United para tomar las riendas de la selección inglesa, cediendo su lugar en el banquillo al que había sido su homólogo y 'gran enemigo', Brian Crough, con quien mantuvo durante años una exacerbada rivalidad, que incluso se llevó al cine con la película "The Damned United". Don Revie murió el 26 de mayo de 1989.

Un tipo singular

Su Leeds no sólo se caracterizaba por tratar de convertirse en un reflejo delReal Madrid. Temido y odiado a partes iguales, el conjunto de Reviedespertaba un gran recelo entre sus rivales a la hora de enfrentarse con ellos por su extremada dureza sobre el terreno de juego; no en vano acabaron por ganarse el apelativo de 'dirty Leeds' (sucio Leeds): "Si sabías que te tocaba jugar contra el Leeds, se te quitaban las ganas de jugar. Eran duros, muy duros. Contra ellos, los puntos estaban en el aire, pero los moratones estaban asegurados" afirmaba George Best, estrella por aquel entonces del Manchester United.


Clive Thomas, árbitro en aquella época aseguraba también que: "Cuando me tocaba arbitrar al Leeds me ponía enfermo. En toda mi carrera como árbitro, Revie me ha dado más problemas y dolores de cabeza que todos los entrenadores de Primera División juntos. Era un gran tipo y una máquina de protestar". La imagen de hombre duro, frío y casi agresivo que proyectaba al mundo contrastaba, no obstante, con el trato paternal y protector que concedía a sus jugadores, que sentían en su persona un total respaldo, confianza y comprensión.

Probablemente vestir de blanco no tuviese nada que ver en la excepcional racha delLeeds-quizás sí-pero la fuerza y la total convicción con la que Revie creía en sus ideas e ideales, se proyectaba de forma inevitable sobre unos jugadores que a la larga terminaban por creer en ello con idéntica fe. Sentirse impulsados en la base de la grandeza que por aquel entonces simbolizaba especialmente el Real Madrid dio alas a aquel equipo para convertirse en algo más que ese reflejo en el espejo del que hablaba Lin Yiutang. El Leeds United llegó a difundir su propia luz.

Argentina en los Mundiales


"De chiquilín te miraba de afuera como a esas cosas que nunca se alcanzan... La ñata contra el vidrio, en un azul de frío, que sólo fue después viviendo igual al mío...Como una escuela de todas las cosas, ya de muchacho me diste, entre asombros: el cigarrillo, la fe en mis sueños y una esperanza de amor". Desligar a Argentina de la letra de un tango es algo tan imposible como desligarla del fútbol. Sus notas destilan esa pasión con la que la albiceleste pisa el campo en cada duelo; sus lamentos son un fiel reflejo de los anhelos por todo aquello que se sueña sin tener, los triunfos de otros convertidos en afanes propios; su rítmica es la equivalente a la cadencia con la que el balón zigzaguea sobre el tapete, bailando con el gaucho que la lleva pegada al pie y el sentimiento que despierta el nostálgico acordeón que maldice lo perdido y presume la conquista yace en el mismo límite que establece la línea de un gol. El desgarro de la derrota, el estallido del triunfo, una marca grabada a fuego en la piel, el corazón y el palmarés de todo argentino.

Argentina albergó su primer Mundial en la XI edición


"Cuando me abriga la noche y canta la luna con luz de cristal, siento las voces que un día me dieron lecciones de amor y verdad. Voy estrechando, entre sueños, las manos que siguen ofreciendo paz, busco en un mar de fantasmas un puerto a mi barco cansado de andar...". Argentina había caído ante Uruguay en la primera edición del Mundial (1930) Y el barco encontró al fin ese puerto con tierra de plata y corazón de hierro tras una espera de más de 48 años, los mismos que hubo de aguardar Argentina para convertirse en sede de una Copa del Mundo, la décimo primera edición. Hasta entonces, las conquistas de Uruguay, Italia, Alemania, Brasil e Inglaterra se habían vivido desde la Tierra del Fuegocomo reflejo de todo aquello que algún día se habría de llegar a ser. Argentina se coronaba en el continente americano pero el mundo parecía una cima demasiado elevada como para, tan siquiera, pensarlo, una idea que hubo de grabarse en la mente de los suyos de la forma más dolorosa, como la letra de esos tangos que languidecen en las barras de un bar, acompañados de aquel que escucha sus penas: a la estocada inicial de Uruguay en el primer campeonato del mundo dondeArgentina tomaría parte (1930), plantándose en la final para hincar la rodilla en el clásico del Río de la Plata, pasando por una rapidísima eliminación cuatro años más tarde y un vil destierro de los tres siguientes mundiales hasta que Suecia 58 le abrió de nuevo sus puertas para ver triunfar al que acabaría convirtiéndose, históricamente en el gran rival de la albiceleste por el trono futbolístico planetario:Brasil.

"Tengo que decirlo, no puedo evitarlo: a fuerza de golpes se aprende a vivir. Si en tantas caídas fui barranca abajo, también en la vida aprendí a reir". Y es que si en buena parte las heridas y cicatrices dan identidad al guerrero, a la albiceleste aún le quedaban tiempos de arder en las forjas de su particular leyenda. Tras el mal papel en Suecia 58, Chile 62 e Inglaterra 66; la no clasificación para México 70 y el pobre papel desarrollado en Alemania 74, al fin llegaría su gran momento. El país con capital en Buenos Aires era designado para dar cabida a su primera cita mundialista, algo que provocó el rechazo desde varios sectores, debido a la dictadura militar que se había instaurado en el año 76 y a la violación de los derechos humanos, lo que si bien no supuso la retirada de ninguna selección sí lo hizo de alguno de esos jugadores que daban lustre al campeonato, comoJohan Cruyff. Más allá de las circunstancias sociales y políticas que envolvían al evento, lo que sí parecía seguro, a tenor de lo visto en los anteriores campeonatos del mundo, era que la anfitriona, única y exclusivamente iba a ejercer de eso, una idea que si bien podía existir en la mente de muchos, no lo hizo en la de la albiceleste.

César Luis Menotti, el punto de inflexión

Con él llegarían a la albiceleste jugadores como Passarella o Kempes

"Uno busca, lleno de esperanzas, el camino que los sueños prometieron a sus ansias... Sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina...". Y fe, precisamente, no le faltó a Argentina en sí misma ni en sus posibilidades. La llegada deCésar Luis Menotti, tomando los mando de la albiceleste, sería el primer paso para el cambio, el punto de inflexión, el antes y el después, el inicio de la leyenda. Con aires renovados y jugadores de la talla dePassarella, Fillol, Tarantini o el mismísimo Kempes, llegaría la blanca y celeste al campeonato del mundo, su campeonato del mundo. Encuadrada en elgrupo A, junto a Italia, Francia y Hungría, la anfitriona arrancaría de la peor manera posible, encajando un gol del combinado húngaro a los diez minutos de partido. No obstante, tirando de esa casta tan propia de los argentinos, la selección que por aquel entonces entrenaba Lajos Baroti vio cómo la gaucha le remontaba, gracias a los tantos de Luque, tan sólo cinco minutos después, yBertoni, al borde de la finalización (minuto 83). Algo más complicado resultaría, incluso, el segundo duelo ante la Francia de un jovencísimo Platini. A pesar de anotar el primer tanto del encuentro, por mediación de una pena máxima bien ejecutada por Passarella, el que hoy ostenta el cargo de presidente de la UEFAanotaría el empate a uno con una hora de partido cumplida; una balanza que acabaría decantándose finalmente con el postrero e importantísimo gol de Luque, en el 73.


"Si arrastré por este mundo la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser. Bajo el ala del sombrero cuantas veces, embozada, una lágrima asomada yo no pude contener...". Ni lágrimas ni vergüenza pero empatado a puntos, con las mismas victorias y sólo distinto número de goles, Italia y Argentina llegaban a la última jornada de la fase de grupos con todo en el aire. El solitario tanto deBattega en el minuto 67 le resultaría suficiente a la azurra para liderar el grupo y pasar a la siguiente ronda en el mismo saco que Alemania Federal, Austria y los Países Bajos. Argentina, por su parte, lo hizo como segunda, junto aBrasil, Perú y Polonia.

Controversia en la semifinal


"Para ti van mis canciones impregnadas de franqueza, que refleja en su nobleza acuarelas de arrabal. Arrabal de mis andanzas, barrio feliz de mi rango, yo te brindo en este tango mi homenaje más cordial". Homenaje que quiso darle la albiceleste a su gente en la firmeza con la que se iniciaba la andadura hacia aquel momento mágico, sueño en las cunas de todo muchacho argentino. Inauguró el combinado anfitrión la última ronda ante Polonia con una cómoda victoria por 2-0, merced el doblete anotado por Mario Kempes. Un perfecto inicio que conducía a lo que hoy se consideraría como una final anticipada: Argentina se veía las caras con Brasil en un encuentro donde sólo faltó el gol, certificando un empate a cero que dejaba todo pendiente de la última jornada y sólo a Perú fuera de la pugna por la clasificación a la gran final. Con tres puntos en el casillero de la blanca y celeste y otros tres en la de la verde amarelha, sólo la diferencia de goles se decantaba por los brasileños. Por su parte, Polonia era la tercera en discordia con dos puntos pero con posibilidades, si el azar lo deseaba, de verse en el Estadio Monumental de Buenos Aires en aquel glorioso 25 de junio de 1978.



Argentina necesitaba ganar por 4 goles de diferencia; lo hizo por 6


"Dejá que sigan diciendo, que hablen y critiquen todo el amor que yo te doy. Dejá...no sigas llorando, no sigas sufriendo...es porque no saben lo que es el amor". Amor, idilio con la ansiada final y un anhelo inconentenible por acudir a su cita con la gloria. Todo eso había guiado a Argentina en una segunda fase no exenta, en su postrero tramo, de críticas y polémica sobre la figura de la albiceleste. Disputado el duelo de Brasil ante Polonia y certificado el triunfo de la canarinha, las únicas opciones de Argentina pasaban por, no sólo vencer a Perú, sino marcar más de cuatro goles de diferencia, habida cuenta de que el triunfo le haría empatar con los brasileños y sólo el gol averaje (de +5 para el combinado carioca) se convertiría en el factor determinante. Argentina había de medirse a la 'cenicienta' del grupo, ya sin opciones de nada pero si bien el triunfo se presumía como un objetivo tangible, la diferencia de goles exigida parecía una utopía. Parecía. Porque la albiceleste goleó al combinado peruano por un 6-0 que le tendió la alfombra roja a la final de su país, una gesta que no estuvo en absoluto extena de controversia. No fueron pocos los que hablaron en aquel entonces de soborno a la selección de Perúo más adelante, en nuevas investigaciones, de un acuerdo entre la dictadura argentina y el gobierno peruano por certificar el pase de la albiceleste a la final, la segunda que disputaría, esta vez ante los Países Bajos, que se habían impuesto en el otro grupo sobre Italia, Alemania Federal y Austria.

Buenos Aires, capital del mundo


"Sólo quedamos yo y vos, hermano de antes, solo yo y vos y el perfume del recuerdo... Y el viejo coche con su trote lerdo ya no alcanza la esquina del pasado...". Y sólo quedaban ellos dos: Argentina y unos Países Bajos que hubieron de prescindir de Cruyff tras su marcha antes del inicio del Mundial, en absoluto conforme con disputar en el país argentino la competición mundialista, aunque, visto quedaba, la 'oranje' no se había resentido de tan magnánima ausencia. La final ofreció al mundo un espectáculo más allá de discusiones y controversias, más allá de rumores y conspiraciones, haciendo que el deporte rey lo engullera todo bajo su grandeza. Los goles de Kempes habían servido como luz guía para la albiceleste en la tenebrosa senda hacia la final y una vez alcanzado su destino, no abandonaron su cometido, estallando de nuevo en fulgores con el primer tanto del encuentro en el minuto 38. El tiempo se paralizaba en un instante mágico de gloria, el momento en el que la pluma de la particular historia argentina se posaba sobre un papel para trazar con su tinta de oro una leyenda sin marcha atrás. Pero toda gesta adquiere grandeza cuanto mayor es la dificultad y en eso estuvo Dirk Nanniga para devolver el equilibrio en la pugna por el trono mundial, un equilibrio que se prolongó hasta el pitido final y que exigió de un esfuerzo extra para la concretar la conquista. Y esta llegó.

"Tengo un fusil de flores y canciones, primavera en mi pecho florecido; yo no quiero morir, quiero la vida, la vida para mí, para mi amigo. Soldado antiguo, firme y sereno, enseñando a respetar y respetando lo ajeno". Y aquella noche,Argentina se ganó el respeto del planeta fútbol, hermanó a su gente, haciéndolos amigos, dueños de un momento histórico. No se había nadado para morir en la orilla y con más de 100 minutos de sudor derramado por el escenario de los más amargos tangos y las más perseverantes batallas, apareció otra vez él, Kempes, rubricando su sexto gol en el campeonato, aquel que le valdría para erigirse como máximo artillero de la copa del Mundo y regalarle a los suyos el ansiado trofeo en la primera final que se decidía en la prórroga, señal de tantas cosas y recompensas a otras tantas. Bertoni llegó diez minutos después, como un necesario refuerzo a aquel soldado sereno para establecer el definitivo 3-1. Argentina era campeona del mundo, la albiceleste grababa su nombre sobre un trono que, sentada o de pie, ya nunca volvería a sentir ajeno.


FechaFasePartido
2 de junio de 1978PrimeraArgentina 2 - 1 Hungría
 6 de junio de 1978PrimeraArgentina 2- 1 Francia
10 de junio de 1978PrimeraItalia 1 - 0 Argentina
14 de junio de 1978SegundaArgentina 2 - 0 Polonia
18 de junio de 1978SegundaArgentina 0 - 0 Brasil
21 de junio de 1978SegundaArgentina 6 - 0 Perú
25 de junio de 1978FinalArgentina 3 - 1 Países Bajos

Mundial 86: la coronación de Maradona


"Hallé tu gente caminando por la vida. Por el rumbo que le marca la esperanza, y comprendí que tu gente era mi pueblo, con paso firme caminando hacia el mañana". Un mañana por escribir tras un pasado con un dudoso sustento. A la era de César Luis Menotti la siguió la de Bilardo. A pesar de los recelos y la corriente contraria a la dirección de Carlos Salvador Bilardo, que lograba una ajustada clasificación de la albiceleste para el Mundial de México 86, el técnico argentino fue fiel a su propio estilo y se buscó en un tal Diego Armando Maradona a su mejor aliado.


"Las cosas se dieron vuelta, yo no ví la puerta abierta y aquel intento fue un instante que fugaz como un amante se escapó y no me dí cuenta;con el tiempo pude ver que la convicción no hay que perder". Y con convicción hacia ese nuevo intento volvería la gran cita del fútbol. La XIII edición mundialista se caracterizó por algunos significativos cambios como la modificación de la segunda ronda, que pasó de ser una fase de grupos a retomar el viejo sistema de eliminación directa que había persistido hasta el 74, añadiendo -eso sí- la ronda de octavos de final, como consecuencia al mayor número de selecciones que se presentaban. Además, de la fase de grupos inicial se clasificarían también los cuatro mejores terceros. Poco dispuesta a ser una de ellas, la blanca y celeste arrancó su participación con un contundente triunfo ante Corea (3-1), merced al doblete anotado por Jorge Valdano y tanto de Ruggeri, ante los que de nada serviría el gol del honor dePark. Un vibrante empate ante Italia (1-1, tantos de Altobelli de penalti y -quién si no-, Maradona) y la postrera victoria frente a Bulgaria (2-0, con tantos deValdano y Burruchaga), le concedían a Argentina el liderato del grupo A.

Argentina tomó debida revancha sobre Uruguay


"El pasado me hace sonreír al pensar en lo ingenuo que fui; siempre ha sido un eterno fingir el cariño de tu alma hacia mí. El olvido me ha curado ya; en mi pecho no existe tu altar, y esperando mi venganza está que, en vez de reír, tendrás que llorar!". Bien hubiera podido ser lo que Argentina le gritase aUruguay. Clavado aún en el corazón albiceleste la derrota en el primer Mundialcelebrado, aquel en el que la amante del tango ya tomaba lugar, los intrínsecos laberintos del fútbol, justos a la corta o a la larga, le concedieron a Argentina el placer de la venganza. No vendieron barata la capitulación los uruguayos pero el solitario gol de Pasculli fue suficiente para dejar al rival platense en el camino y ascender un peldaño en la reconfirmación de la gloria que ya se alcanzase ocho años atrás.

"Jazmines todos iguales que el amor plantó en rivales y allá los ojos de cielo, los culpables de aquel duelo". Y si de venganzas y viejos sentimientos anidados en lo más profundo se trataba, la rivalidad existente entre Argentina e Inglaterra, daba para algo mucho más elevado que la victoria y la eliminación. Aquel duelo exigía historia, una impronta imborrable, un recuerdo eterno que persistiera para siempre y Diego Armando Maradona lo concedió. El primero de los dos tantos que anotó el argentino fue el denominado 'La Mano de Dios' pero aquello no fue suficiente y cuatro minutos después, el Pelusa elevaría aún más el mito de la albiceleste ante sus rivales ingleses con 'El gol del siglo', marcas imborrables, perpetuas y legendarias de la historia del balompié mundial. El tanto de Gary Lineker en el 81 no sería sino el grito de rabia del que siendo parte afortunada en el desarrollo del mito, lo sufre en sus carnes cual víctima al verdugo.

La albiceleste retomó el trono ocho años después


"Si no, que se fijen en toda la historia del tango malevo y después dirán si en alguna parte de toda la Tierra hay quien nos iguale; esa es la verdad". La verdad y el objetivo de Argentina como combinado futbolístico: convertirse en una nación inigualable. Sólo restaban dos pasos más para repetir la proeza de alzarle al mundo la copa de los campeones en un torneo que, lejos de las controversias del primero, Argentina estaba acicalando a base de excelsas actuaciones y golpes de historia. Bélgica fue el último escollo hacia la final en un partido que despachó sin mayores dificultades el que para muchos es, fue y será el mejor jugador de la historia del balompié, Diego Armando Maradona, con sus dos goles. Y con el postrero triunfo llegaría el gran momento, ese que focaliza la atención del planeta sobre un escenario rectangular, de muda contención y ensordecido clamor, un escenario donde ya aguardaba Alemania Federal, bicampeona hasta la fecha.


"Caballeros del juego hay que ser, al campo a salir con fe y con valor, adversarios que van a ofrecer en brega gentil ejemplo y vigor. La confianza y la inspiración del amor a una institución ha de darnos aliento y hacer que el esfuerzo corone de gloria un campeón". Como campeona resultó la albicelete tras el encuentro que la midió con los germanos. El partido entre los dos combinados ofreció todo aquello que puede desear un aficionado al fútbol, aunque para quienes fuesen parte interesada, los sobresaltos y sentimientos en sus más alejados extremos, estarían asegurados. El tanto de Brown adelantaba a Argentina con tan solo 23 minutos de tiempo disputado para que Valdano ampliase distancias en una segunda parte de infarto (minuto 55). Rummenigge recortaba distancias en el 74 y Vollerhacía enmudecer al Estadio Azteca (Ciudad de México) con un tanto en el minuto 80 que si bien pudo hundir la moral argentina, no hizo sino conjurarla en un objetivo común.

"Horas de ayer, que son de recuerdo, horas de ilusión, que no volveraán, loca juventud, que ya no revives, sueños que palpitan, en su ardiente afán". Las horas del ayer le hicieron recordar a Maradona y compañía la intensidad de un anhelo alcanzado por fin; las horas de ilusión no volverían una vez finalizado el partido; la locura de la juventud daría paso a la nostalgia del viejo y la corona, una vez más, sólo sería un afán. Suficiente para negarse, para rechazarlo y para verter la última gota de sudor en la conquista del mundo. El gol de Burrachaga en el 83 congolmeraba en el efímero momento de cruzar la línea de la portería el sentimiento de una nación entera, el respiro aliviado de lo contenido, el punto y final al sufrimiento y el estallido de la ovación por el espectáculo que la campeona del mundo, bicampeona ya, había ofrecido en un Mundial para el recuerdo.

FechaFasePartido
2 de junio de 1986PrimeraArgentina 3 - 1 Corea del Sur
5 de junio de 1986 PrimeraItalia 1 - 1 Argentina
10 de junio de 1986PrimeraArgentina 2 - 0 Bulgaria
16 de junio de 1986OctavosArgentina 1 - 0 Uruguay
22 de junio de 1986CuartosArgentina 2 - 1 Inglaterra
25 de junio de 1986SemifinalArgentina 2 - 0 Bélgica
28 de junio de 1986FinalArgentina 3 - 2 Alemania Federal

"Descreído, indiferente; insensible, todo niego; para mí la vida es juego de ganar o de perder".

Alemania no entiende de ciclos


La vertiginosa inercia a la que el planeta gira diariamente decelera a medida que la gran final planetaria de selecciones se aproxima; un cambio que seguramente perciben incluso aquellos a los que el balompié no ha captado bajo su magia hipnótica. En un mundo, el del fútbol, conformado por imágenes para el recuerdo, por segundos de ensueño e instantes inolvidables, lo que da de sí una final de la Copa del Mundo es algo incomparable, cuyos momentos previos suman en la expectación de la apoteosis final, la que vivirá Maracaná, escenario inigualable, en apenas unos pocos días. La cuenta atrás ha empezado ya, pero, a pesar del peso del gran partido, de la batalla final, aún resta lo más importante: sus protagonistas.Las semifinales dirimirán a las dos selecciones más poderosas del planeta en la actualidad, aquellas con la que la fortuna se ha aliadoen una cadena sin margen de error para llegar hasta este momento.



Alemania ha de trasladarse a Italia 90 para evocar su último título mundial

A pesar de la presión que se sabe sobre las cabezas de los jugadores brasileños por todo cuanto lleva implícito disputar la competición en su país, ante su gente y en una situación social especialmente complicada, no son pocos los que opinan que esa presión o parte de ella, se trasladará hacia su gran rival, Alemania en la pugna por la última plaza, el último peldaño. No sería para menos: el combinado germano ha de trasladarse hasta Italia 1990 para rememorar su última conquista mundial; demasiado tiempo de espera para una selección que ha exhibido un gen combativo inigualable a lo largo de los años, demostrando que sus logros y proezas van mucho más allá de un ciclo glorioso. La germana no entiende de eso y sí de una filososfía común que inculcar a los más jóvenes en justo cumplimiento con el legado de unos veteranos que no exigía menos.

La primera centenaria mundialista


Brasil e Italia la superan en cuanto a estrellas: la canarinha porta cinco, orgullosa sobre su escudo, mientras que la azurra luce cuatro. Tres son las que brillan sobre el regio pecho de los alemanes, pero nadie les discute la condición de centenaria que alcanzaba Alemania el pasado mes de junio, convirtiéndose en la primera selección nacional del planeta que rebasaba los cien encuentros disputados en los mundiales. Partidos cargados de emociones, de lecciones y de historias, de enseñanzas e ideales que han fortalecido, más si cabe, la condición de favorita con la que, junto a otras tantas, siempre parte la Mannschaft.


Ni siquiera el hecho de haberse ausentado de dos citas mundialistas sirvió para que el combinado que actualmente dirige Joachim Löw se haya quedado rezagada en cuanto a partidos a sus espaldas; dos citas de las que, además, no se ausentó por escapársele la clasificación, sino por causas bien distintas. Como no podía ser de otro modo y como si la propia historia del Mundial ya percibiese lo que Alemaniaiba a ser, esta fue invitada a la primera edición del torneo, disputado en Uruguayallá por 1930.

Sólo ha faltado en dos mundiales: renunció a uno y le prohibieron su participación en otro

En unos tiempos más auteros y alejados de la pomposidad que envuelve hoy al fútbol, el combinado germano hubo de renunciar por los altos costes que le suponía un viaje a través del Atlántico. La segunda ausencia de la selección teutona le hace un guiño al actual Mundial: en 1950, de nuevo sería Brasil el encargado de organizar la disputa del campeonato del mundo, una edición de la que Alemania, en cumplimiento con el castigo impuesto tras la barbarie de la Segunda Guerra Mundial, se quedaba fuera.

Una asidua en las rondas finales


Tres títulos, cinco semifinales y cuatro subcampeonatos

Si por todo cuando hay en juego, podría entenderse la generación de cierta presión sobre los jugadores de la selección alemana de fútbol, otros datos exponen lo contrario: la veteranía es un grado, dicen muchos. Y en lo que a veteranía en la rondas avanzadas del campeonato del mundo se refiere, poco queda por enseñarles a los germanos. Tres títulos (Suiza 1954, Alemania Federal 1974 e Italia 1990); cuatro finales perdidas (Inglaterra 1966 ante el combinado anfitrión; España 1982 frente a Italia; México 1986 frente a Argentina y Corea del Sur y Japón 2002 ante su rival, Brasil). Cinco semifinales y tres cuartos de final, quedando como su peor participación en unMundial la acometida en Francia 1938, donde los germanos caían en laPrimera Fase, certificando un décimo puesto.



Vivió su mejor racha como Alemania Federal


Aquel sería el inicio de Alemania Federaldentro de la competición, cuando además, la selección germana desarrolló sus mejores participaciones, conquistando sus tres entorchados, rubricando tres de sus cuatro subcampeonatos y despidiéndose en dos semifinales y una Segunda Ronda ante Argentina. No obstante, si la alemana se ha erigido en una especialista en las rondas finales, con las semifinales, concretamente, lo hace de forma especial; no en vano, Alemania es la selección que más semifinales ha disputado en un Mundialde fútbol con sus cinco.

En Italia 1934, Alemania sucumbiría en las primeras 'semis' que alcanzaba ante una Checoslovaquia que acabaría cayendo en la final frente a Italia. Veinte años habría de esperar la selección germana para volver a disputar unas semifinales después de caer en Primera Ronda en Francia y quedar excluida de Brasil 50, tal y como se mencionaba anteriormente. Los germanos no desaprovecharían la ocasión y después de tumbar a Austria en semifinales por un escandaloso 6-1, alzaría su primer título mundialista ange Hungría en Suiza 54.

El asalto a la revalidación del entorchado planetario se haría sólo cuatro años después (Suecia 1958) pero esta vez, Alemania caería ante el anfitrión, que más tarde capitulaba con la canarinha. Después de un 'patinazo' en Chile 1962, la teutona retomó la ronda previa a la gran final durante tres mundiales consecutivos:Inglaterra 1966 la vio imponerse en la citada ronda a la Unión Soviética para caer frente a la propia Inglaterra. En México 1970, Alemania haría lo propio, cayendo en 'semis' ante Italia y disputándose la tercera y cuarta plaza conUruguay (venció el combinado germano). En su propia casa y ejerciendo como discutible anfitrión, el equipo alemán no dio concesiones y se embolsilló su propioMundial tras vencer en semifinales a Países Bajos.


Eso supuso el final de Alemania Federal y el inicio de la Alemania tal y como se conoce hoy, con un subcampeonato, dos semifinales y dos cuartos. Corea y Japón 2002 la llevó a retomar una ronda previa a la gran final ante Corea del Sur, accediendo Alemania a la final, donde capitularía ante Brasil. De nuevo en su casa, las cosas no fueron tan bien como en el Mundial de 1974 e Italia sería la que le amargaría la fiesta, eliminándola en 'semis'. Sudáfrica 2010 fue el último campeonato del Mundo que vio a Alemania alcanzar la semfinal y en esta ocasión, la mediría con España, que despidió a la Mannschaft para alzar el primer título de su historia.

Alemania no entiende ciclos


En cada torneo, existen esas selecciones que se rebelan a la hegemonía de las más grandes y buscan, con ilusión, esfuerzo y trabajo, su lugar en la historia. Muchas, incluso lo consiguen, dejando su impronta en las páginas de un libro legendario que les recordará siempre. Su grandeza, no obstante, es diferente. La proeza de extender el desafío que va hacia los rivales también hasta el implacable avance del tiempo, bien ha de ensalzarse en un reconocimiento a la altura; porqueAlemania no entiende de épocas doradas o generaciones de ensueño. Su particular código es un constante desafío y una constante exigencia a la que sólo llegan las mentes más ambiciosas; esos jugadores insaciables que saben que la honra a sí mismas y a su pasado no está en la conquista, sino en la perpetua lucha sin descanso, en ser capaz de trazar un constante camino hacia la gloria. No importa cómo ni de qué manera, pero el gran sello de Alemania es su gen competitivo.


Un ideal que, transmitido de veteranos a noveles, se perpetúa, inquebrantable e inamovible en una idea que va más allá del pensamiento, que recorre la sangre de los jugadores germanos y bombeados en el corazón, conquista piernas, brazos y alma. Fiel a sí misma, al fútbol, a la grandeza y a la ambición, la germana no falta nunca a su cita con el mundo del balompié. Respetada a la par que irreverente,Alemania desafía a la mismísima Brasil en su casa para clamarle al planeta fútbol que si Brasil prescindió de ella en justo castigo en los 50, hoy resarce su culpa en el mismo escenario que le privó de su brillo hace medio siglo.